Si algo define el Celine de Michael Rider es lo difícil que resulta definirlo. En un intento de acotar sus últimos dos años de desfiles, los términos estéticos carecen de peso. No se trata de años 80, ni romanticismo, ni simplemente algo parisino. La visión más clara aparece cuando hablamos de energía: libre, optimista, cálido, seguro, divertido, informal, sorprendente.
Al igual que sus predecesores, figuras tan veneradas como Hedi Slimane o Phoebe Philo, Rider no utiliza palabras para definir sus colecciones. Simplemente permite que las prendas hablen por sí solas, sorprendan por su estilo y sean interpretadas con libertad.
El desfile lo abrieron 4 looks total black, que poco podían anticipar el festival de color que sería el desfile. Celebrado en Les Jardins Des Archives Nationales, bajo una cabaña blanca cubierta con paja, el fondo otorgaba un protagonismo especial a los colores. La colección parecía una evolución de su desfile de hombre en junio: rojos, berenjenas, verdes aguamarina, turquesas, amarillos y azules eléctricos encontraban su lugar entre las prendas más neutras del desfile. Al comienzo del desfile, sonaba un mensaje grabado de la película “Paris is Burning”, de la famosa artista de la noche Dorian Corey:
“Si lanzas una flecha y llega muy alto… Enhorabuena”
Dorian Corey, 1990
Esta cita forma parte de una reflexión sobre la perspectiva del éxito, las expectativas y la huella que uno deja en el mundo. El mensaje final concluye que vivir es dejar huella en el mundo, y que si algunos recuerdan tu nombre al pasar al otro lado, tu misión está cumplida.
Para construir sus looks, la receta de Michael Rider es la intuición, como pudo comentar a Vogue tras el desfile. Él y su equipo no quieren crear un arquetipo ni una historia excluyente. Lo que buscan en Celine es que los clientes se vuelvan a enamorar del arte de vestirse. A confiar en su intuición y disfrutar de la ropa como un objeto vivido.
Entre los trajes y vestidos de corte aparentemente tradicional, aparecen detalles como cinturones de proporciones gigantescas, cortes que se muestran solo con el movimiento, y formas nuevas de entender lo formal. Admirar un look de Michael Rider es admirar las prendas por su capacidad de estilismo. Pantalones bombachos junto a americanas de satén de seda, bolsos en colores enérgicos y zapatos envejecidos son solo parte de los detalles que Michael aplica en su trabajo.
Próximamente, podrás encontrar la colección en OTTODISANPIETRO.