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El poema a Milán de Bottega Veneta

Dentro del sistema de la moda, cada capital tiene una esencia diferente. Hay ciudades que tienen una forma propia de vestir, un lenguaje que solo se aprende caminando por sus calles. Milán es una de ellas. Louise Trotter quiso homenajear este fenómeno para su segunda colección al frente de Bottega Veneta, presentada en el Palazzo San Fedele (la nueva sede de la casa en el corazón de Milán).

En esta entrega del blog, analizamos la colección que empieza a llegar a OTTODISANPIETRO:

Bottega Veneta's Ode To Milan

Bottega Veneta Fall / Winter 2026

El eje central de la colección es la contradicción que cualquier milanés vive en su paso por la ciudad: la arquitectura brutalista de sus calles yuxtapuesta con la vitalidad con la que sus habitantes se mueven por ellas. En esta línea, la ropa de diario abre el desfile con sastrería que absorbe esa esencia brutalista. Las americanas, en tonos piedra y siluetas severas, presentan hombros amplios que recuerdan a los power suits de los ochenta. Siguiendo los aires de Milán, las cinturas se estrechan y los pantalones caen anchos y fluidos, creando una forma que expone el contraste de la colección.

El Intrecciato, la técnica propia de la casa, es otro punto anclaje de la colección. Los abrigos cuentan con detalles en cuero entretejido en lugar de tela. Para Louise Trotter, la idea de durabilidad y herencia intergeneracional es importante. La nostalgia imbuida en el zapato gastado de un padre, o el bolso de noche de una nonna; todo son objetos narradores de sus historias. 

Entre los bolsos, el Intrecciato aparece en nuevas siluetas junto a una bolsa de la compra en látex o PVC totalmente transparente. Otro elemento a destacar es el calzado, que en esta ocasión es casi todo plano: referencias a zapatos de jazz en cuero blando y mocasines con borlas en negro, junto a las clásicas bailarinas adornadas con pinchos metálicos. La gama de colores destaca sobre un set diseñado íntegramente en color rojo, como un antiguo teatro que suma la energía milanesa a la atmósfera de la colección. La historia de amor platónica entre Maria Callas y Pier Paolo Pasolini permea tanto las siluetas como el tono de la colección. Las piezas se mueven entre los tonos tierra, el negro y distintos grises hormigón, anclándonos de nuevo en el brutalismo de Milán. 

Transitadas las calles de la zona industrial de Milán, cambiamos a un barrio rico en historia y texturas. Casi de golpe, con una ligera transición planteada complemento por complemento, el protagonismo se va a la textura, y hay mucha. La presencia de las texturas continúa la fascinación táctil de Trotter, surgida en su colección de verano con fibras de vidrio y efectos sobre el intrecciato

Contra el rojo pasión del espacio, contrastan flecos, pieles, punto, cuero trenzado o liso que adquieren nueva vida sobre el fondo rojo. Los abrigos de fibra de vidrio regresan con la misma cualidad onírica, capturando la luz de forma que ningún tejido convencional podría reproducir.

Cuando se hace de noche, la artesanía más tradicional de la casa toma el control por completo. Ninguna de las piezas que evoca pelo o plumas utiliza material real: todo ha sido construido a mano con sedas, fil coupé, punto especializado y fibras técnicas de altísima complejidad. El resultado son prendas que viven a través del movimiento. Presencias que parecen vivas bajo la luz de la sala. Entre las piezas a destacar, surge un vestido de mohair rojo, abrigos de pelo blanco, y en el cierre del desfile, vestidos de plumas sintéticas en rojo y azul cobalto.

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