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¿Es la moda un arte?

El tema de la Met Gala de este año, Fashion Is Art, reabrió un debate que lleva siglos en funcionamiento. Pero el planteamiento sigue sin resolver la cuestión: ¿es la moda un arte?

En OTTODISANPIETRO, la relación entre moda y arte es un elemento fundacional. El arte ha acompañado nuestros espacios, nuestras ventanas y nuestra manera de presentar las colecciones desde el principio. Conviven con las prendas obras de artistas contemporáneos, desde el mobiliario a piezas de galerías y artistas como Antonio Murado, Anna Franke, Sonia Navarro, Gloria García Lorca y Álvaro Negro. Sin embargo, ¿son las piezas de los grandes diseñadores consideradas arte? ¿Cuál es entonces la definición de arte? En este blog, debatimos el concepto más relevante del mes. 

Is Fashion Art?

Moda y arte

La pregunta lleva décadas persiguiendo a la industria, pero pocas veces había ocupado un lugar tan explícito como en la Met Gala 2026. La recién inaugurada exposición “Costume Art” contaba con el código de vestimenta “Fashion is Art”, sin interrogación. Para el museo Metropolitano de Nueva York, este statement es revolucionario. Por primera vez, el museo ya no aparecía relegar la moda al margen decorativo, ocupando un sótano del edificio. Con motivo de la apertura de un nuevo salón (bautizado Condé & Nast, en honor al fundador de la editorial de Vogue), el Costume Institute inauguraba sus nuevas galerías junto al Great Hall. 

El sistema de la moda, en sí, nunca ha sido una disciplina aislada. Desde el trabajo de Luis XIV en la construcción de una industria nacional francesa, ligada a los gremios del tejido, el bordado y la excelencia artesanal; hasta las grandes casas contemporáneas. La moda ha reunido técnicas, oficios, imágenes, cuerpos y experiencias oníricas. Quizá por eso la pregunta sigue más abierta que nunca: ¿es la moda un arte o es, más bien, un sistema formado por muchas artes a la vez?

Parte del mundo del arte continúa viendo la moda como un territorio demasiado ligado al comercio, a la producción industrial o a la funcionalidad sobre el cuerpo. En Forbes, la escritora Tiana Randall recupera citas de Karl Lagerfeld o Miuccia Prada, ambas figuras estrechamente ligadas a la moda, y ambos reticentes a la concepción del diseñador como artista. “Art is art. Fashion is fashion”, repetía Lagerfeld, defendiendo la distancia entre ambas disciplinas. Martin Margiela, años después de abandonar su firma para dedicarse al arte, insistía también en que la moda sigue condicionada por el cuerpo, la producción y la velocidad del sistema. Es decir, que la moda está influenciada por su uso y que no puede existir por sí sola como objeto de admiración.

Y, aun así, la historia de la moda está llena de diseñadores que parecen escapar precisamente de esas limitaciones. Elsa Schiaparelli fue una figura esencial del surrealismo del siglo XX, sirviendo de inspiración para artistas como Salvador Dalí. Rei Kawakubo, en Comme des Garçons, reconstruyó la moda occidental con siluetas que servían como esculturas portátiles. El propio Andrew Bolton, comisario del Costume Institute, resumía esa contradicción afirmando en Vogue que “fashion is beyond art” porque incorpora algo que otras disciplinas no pueden replicar: la experiencia vivida del cuerpo. Curiosamente, esta definición puede fácilmente referirse a la danza. ¿Existe la danza sin el cuerpo? ¿O existe la moda exclusivamente para ser puesta?

Quizá ahí está la verdadera complejidad del debate. La moda nunca termina de encajar del todo en las categorías tradicionales del arte porque en la mayoría de los casos, está ligada a quien la lleva. La moda se ocupa, se habita, se mueve, envejece, se arruga y circula socialmente en un complejo sistema. Más allá de museos, archivos o pasarelas, la moda sigue teniendo algo incómodo para el mundo del arte: continúa siendo demasiado humana, y ligada a un concepto comercial.

Las referencias de la Met Gala

En la Met Gala 2026, la respuesta al debate no quedó siempre del todo clara. Si bien muchos looks pudieron considerarse arte, la mayoría recurrieron a la referencia artística literal. El resultado es paradójico: una unión conceptual, pero una separación disciplinaria de la moda como arte. La publicación Vogue US, en su repaso de las referencias artísticas de la noche, recogió muchos de estos estilismos como piezas con fuentes claras. 

Emma Chamberlain, considerada una de las mejor vestidas de la noche por numerosas publicaciones, llegó de las primeras a la alfombra roja vestida del Mugler de Miguel Castro Freitas. El vestido entrelazaba diferentes referencias, empezando por el vestido Quimera y el Mariposa del Mugler de los 90. La versión puesta en Chamberlain, más líquida y vaporosa, estaba pintada a mano por Anna Deller-Yee con referencias a la Noche estrellada de Vincent Van Gogh

Chloe Malle, nueva editora jefe de contenido, llevó un vestido color melocotón en referencia al cuadro Sol ardiente de junio del pintor inglés Frederic Leighton. Mientras, Gracie Abrams apareció ataviada en Chanel con una interpretación de Retrato de Adele Bloch-Bauer I de Gustav Klimt. 

Algo parecido ocurrió con Hunter Schafer en Prada, inspirada en Mäda Primavesi (también de Klimt). Schafer eligió una referencia más excéntrica y light (muy Prada): flores, blanco, aire jovial y cierta rareza en la proporción. El trabajo del equipo de Prada se centró más alrededor de la atmósfera de la obra, no tanto de la referencia literal. Tanto Kylie como Kendall Jenner hicieron referencia a la Victoria de Samotracia

La noche también mostró que una misma obra puede generar tantas interpretaciones como hay espectadores. John Singer Sargent y su Portrait of Madame X aparecieron varias veces en looks de Claire Foy, Lauren Sánchez Bezos, Rosie Huntington Whiteley y Julianne Moore

Hubo looks que también se acercaron a la performance. Madonna, en cambio, llevó toda una performance. Su look de Saint Laurent, inspirado en Leonora Carrington, vino acompañado de un séquito de modelos sujetando la capa como en el cuadro La tentación de San Antonio. Heidi Klum, con su interpretación de La virgen velada de Giovanni Strazza, transformó totalmente su cuerpo como en sus famosas fiestas de disfraces.

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