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EL NUEVO DIOR DE JONATHAN ANDERSON

El Dior de Jonathan Anderson se sitúa en un punto de equilibrio complejo. Su historia personal se entrelaza con un Dior que buscaba renovación, cohesión y contacto con nuevos públicos y objetivos. Así, más que inaugurar mediante la ruptura, Anderson propone algo menos inmediato y más duradero: un nuevo sistema de lectura para Dior. Un lenguaje capaz de sostenerse en el tiempo y de dialogar con una nueva generación de clientes sin perder la densidad y el legado que definen a Dior. En este blog, comentamos los nuevos caminos que augura este nuevo capítulo.

Muy próximamente, le daremos la bienvenida a esta visión en OTTODISANPIETRO mujer.

THE NEW DIOR BY JONATHAN ANDERSON

El debut de Jonathan Anderson en Dior mujer

Contrario a las expectativas de muchos, el esperadísimo debut femenino de Jonathan Anderson al frente de Dior ropa no se desenvolvió desarraigado de lo familiar. Su primer desfile para Dior mujer transcurrió como una lectura profunda, minuciosa y completa de todo el camino abierto por sus predecesores. Anderson entra en la Maison con conciencia clara del legado que arrastra y decide trabajar desde dentro del sistema. No lo pixela ni lo emborrona, sino que opta por plegarlo sobre sí mismo en formas magistrales. Un alarde de la maestría creativa de Anderson. La colección Dior mujer primavera-verano 2026 sirve como un capítulo inaugural, uno que reorganiza la historia de Dior y augura su nuevo futuro.

En sí, la verdadera primera muestra del Dior de Jonathan Anderson al público fue el desfile masculino de junio. Repleto con referencias preppy y una formalidad descontextualizada y reformulada, es en la propuesta femenina de octubre donde el proyecto adquiere densidad e inercia. Allí, Anderson despliega una metodología que ya le era propia en Loewe: actuar casi como comisario artístico de un colectivo, más que como autor único. El archivo de Dior se desplegaba entonces como materia viva. El Dior New Look de 1947 reaparece, pero encogido, acortado y sometido a una nueva diafanidad. La Dior Bar Jacket se minimiza hasta alterar su escala original, y con ello su rigidez, sin perder la sofisticación que la construye. Pese a las dudas de algunos en la audiencia, las primeras pruebas de clientes de estas renovadas chaquetas han sido un absoluto éxito.

La colección avanzaba así entre siluetas históricas reinterpretadas y una voluntad de realismo mágico cotidiano. Vestidos con panniers del siglo XVIII conviven ahora con minifaldas, camisas y zapatos planos. Hay encajes que nos devuelven a la mirada de Yves Saint Laurent, volúmenes escultóricos que evocan a Raf Simons y guiños más dramáticos que nos hablan del Dior de Galliano. La perspectiva más física y deportiva viene heredada del último Dior de Maria Grazia Chiuri. Todo pasa por la mirada Andersoniana, que redimensiona drapeados, dobladillos y estructuras internas.El resultado es una colección que asume el “prettiness” de Dior sin ironía y con cierto desparpajo, equilibrado con una noción de armadura contemporánea. El tailoring adquiere una importancia casi de coraza, mientras los vestidos contrastan su ligereza material con potentes siluetas y formas que se contonean al ritmo de las modelos. La belleza se presenta como respuesta a un contexto complicado. En este nuevo Dior for women, la historia es una herramienta de memoria histórica.

Construyendo el nuevo mundo de Dior mujer

El nuevo universo de Jonathan Anderson en Dior es una representación íntima del imaginario de Christian Dior, incluyendo su lado más supersticioso. La escena inaugural de su desfile: un proyector piramidal de Adam Curtis condensaba los fantasmas del pasado para presentarlos y reconocerlos. Dior aparece así como una “casa encantada” que acepta su memoria como dispositivo funcional, casi mostrando lo mágico y los nervios de Anderson al adentrarse en la Maison.

La primera clave es un diálogo continuo entre masculino y femenino. Por primera vez, es un único director creativo el que traza la conversación completa entre todas las líneas de la casa. El resultado son elementos compartidos como Dior abrigos, corbatas, capas y sastrería. Todo confeccionado en colores similares y materiales técnicos laminados que cruzan colecciones y cuerpos. Las prendas femeninas adoptan una neutralidad directa y cotidiana, manteniendo el potencial más dramático y onírico de la Maison. Vestidos con pannier que se entrelazan con camisas, minifaldas y zapatos planos que establecen esa distinción fuera de las prendas de Dior prêt-à-porter que comparten hombre y mujer.

La conversación entre realismo y etéreo es otro eje central. El Dior de Jonathan Anderson insiste en el tailoring como la nueva armadura contemporánea. Las chaquetas Bar esculpidas con estructuras acolchadas en crin o tweed con micro lentejuelas con vestidos que parecen construidos en éter. Los tejidos técnicos dialogan con los couture, entramando un nuevo sistema de representación para Dior ropa. El nuevo Dior invita así a una experiencia más contemporánea y táctil, alimentando el lujo emblemático de la maison con referentes de uniformes pasados y presentes. 

En accesorios, detalles y joyería aparecen símbolos de la buena suerte de Dior, como son el trébol de cuatro hojas. Elementos naturales como insectos y seres de jardín nos hablan de talismanes que el mismo Christian Dior guardaba en su casa y en su taller. Complementos como los Dior zapatos-flor y referencias literarias trasladadas a bolsos, sumadas al nuevo Lady Dior, anticipan un universo comercial potente, simbólico y continuativo. Anderson demuestra una vez más el valor del objeto de deseo, y tiene una inmensa capacidad de convertirlo en imagen, en momento y en conversación.

¿Quién es Jonathan Anderson?

La trayectoria de Jonathan Anderson es tan compleja y diversa como los resultados de su trabajo. El ganador de Womenswear Designer of The Year Award (2025) nacía en 1984 en Magherafelt, Irlanda del Norte. Desde joven, vivió en un entorno marcado por The Troubles, una experiencia que él mismo ha descrito como formativa, dura e impactante, tanto a nivel personal como creativo. Paradójicamente, sus veranos en Ibiza y la figura de su abuelo materno, diseñador textil especializado en impresión manual, lo introdujeron desde muy temprano a una relación directa con la materia, el color y la apreciación artesanal.

Antes de la moda, Anderson probó una vía distinta. A los 18 años se trasladó a Estados Unidos con la intención de formarse como actor, estudiando en Washington y volcándose en teatro musical. El gran giro se produjo cuando entendió que su verdadero interés residía en construir personajes desde su vestuario, más que habitarlos desde lo visceral. De regreso a Europa, su paso por el departamento de visual merchandising de Prada en Brown Thomas, Dublín, y su posterior formación en el London College of Fashion, le aportaron nociones que marcaron el inicio de su carrera. Una determinada por una concepción de la moda como construcción cultural, no como un producto.

En 2008 fundó JW Anderson, primero como proyecto masculino y, poco después, como un laboratorio híbrido donde género y volumen se desdibujaban. El reconocimiento crítico llegó rápido: premios del British Fashion Council, colaboraciones con Topshop y Uniqlo, y una presencia cada vez más influyente en Londres. En 2013, LVMH tomó una participación minoritaria en su marca y lo nombró director creativo de Loewe. Allí desarrolló, durante once años, uno de los proyectos de reposicionamiento más estudiados del lujo contemporáneo, centrado en artesanía, arte contemporáneo y experimentación formal en una de las casas de moda más longevas del mercado. La llevó de una firma nicho de complementos de marroquinería a un inmenso referente cultural y prescriptor del zeitgeist de la moda global.

Su trabajo, casi como un cierre de círculo dados sus orígenes en artes escénicas, se ha expandido recientemente hacia el cine y la cultura audiovisual, colaborando como diseñador de vestuario con Luca Guadagnino en Challengers y Queer. Por supuesto, también destacando momentos icónicos como sus estilismos para celebrities como Rihanna, Ariana Grande, Greta Lee, Josh O’Connor y Jamie Dornan. En 2025, Jonathan Anderson deja Loewe y es nombrado director creativo de Dior, primero en Dior Homme y posteriormente en Dior mujer y haute couture, siendo el primer director creativo en toda la historia de la firma en dirigir toda la línea de la casa.

Anderson se identifica como alguien obsesionado con el proceso, la memoria y la responsabilidad cultural del diseño. Su visión entiende la moda como una disciplina de largo recorrido, una donde se tejen técnica, historia y, por encima de todo, la emoción. Esa emoción, sostenida en el tiempo, es la que ahora traslada al universo Dior.

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