Su presentación Loewe Primavera Verano 2026 fue un inicio con claridad. Jack McCollough y Lazaro Hernandez debutan en París con una propuesta que ordena sus influencias contemporáneas en color, materia y fisicalidad. Su nuevo rumbo lo definía la entrada del espacio, con la obra Yellow Panel with Red Curve de Ellsworth Kelly presidiendo la entrada. En amarillo y rojo intensos, su geometría exacta parecía un mensaje de lo que estaba por venir. Un prólogo cromático que anclaba la colección en una idea de “españolidad” luminosa y muy táctil. Dentro, bancos de madera barnizada, música con un ritmo tribal casi hipnótico y una propuesta muy definida y muy centrada en el cuerpo. En general, la colección tuvo una fuerte inspiración marina, inspirada en la ropa de buceo y acentuada por el cabello mojado y peinado hacia atrás de las modelos.
Caminaban siluetas depuradas y geométricas, chaquetas de cuero con una especie de peplum en la cintura y hombros autoritarios. Minivestidos que se sostenían como placas escultóricas. Parkas, bombers y abrigos potentes pero ultraligeros, que introducen estilismos en capas traducibles al día a día. La piel ocupa el centro de su visión, expandiendo un toque sensual que Anderson ya había comenzado a explorar en líneas como Loewe Paula’s Ibiza.
Vestidos moldeados y pintados a mano. Superficies planchadas hasta un efecto arrugado controlado. Tintes manuales que creaban volúmenes con trampantojo. Panelados que sugieren intarsias nuevas para Loewe. Incluso surge un diálogo con la tecnología: piezas casi en 3D que no perdían la ternura y calidez de la marca. La cuestión resulta técnica y primitiva a la vez: ¿hasta dónde podemos empujar la artesanía sin borrar su definición? Aquí, las huellas permanecen, aunque se disimulen.
Los colores cítricos articulan el discurso: amarillos, rojos y naranjas capturaban la mirada del front row. Aparecían también verdes, azules y naranjas en escalas veraniegas como un reflejo modernista del paisaje mediterráneo. Rayas que evocan jarapas alpujarreñas andaluzas sin caer en la referencia o imitación literal.
Los guiños lúdicos y joviales, felizmente, persisten en la nueva visión de Loewe: vestidos-toalla impresos en 3D, un bolso Loewe cubierto de mejillones… Todo trazado en un universo donde la obra de Kelly funcionaba como hilo conductor.
El estilismo fue un protagonista clave, empezando el desfile con varios looks con jerseys Loewe anudados al hombro funcionando como crop-tops. Shorts de cuero, camisas fluidas, capas que suman complejidad visual.
Su primera entrega resulta coherente, sensual y material, honrando el archivo y reabriendo el futuro.