Tras abandonar Alemania y recorrer Andalucía y Marruecos en autocaravana, terminas instalándote en Galicia. ¿Dirías que ese viaje influyó en tu manera de entender la creación artística?
Sí, sin duda. He pasado todo el tiempo al aire libre, en la naturaleza, en situaciones extremas: el desierto, los paisajes áridos, las costas escarpadas. Alejarme de la vida urbana y conocer las culturas y los paisajes del sur de Europa y el norte de África ha ampliado mi perspectiva. Llevo muchos años observando texturas y reflejos y los plasmo en vídeos y fotografías, lo que a su vez se refleja en mi práctica artística, que ha evolucionado desde la ilustración y el collage, pasando por la pintura en formatos cerrados, hasta llegar a la escultura.
La costa gallega aparece de forma recurrente en tu trabajo. ¿Qué encuentras en el Atlántico que no has encontrado en otros paisajes?
En Galicia descubrí esa energía agreste y mística que, desde entonces, me ha inspirado e influido profundamente. La inmensa fuerza de los elementos se percibe aquí de forma extremadamente directa. Para mí, la Costa da Morte es uno de los paisajes más fascinantes, sobre todo cuando el cielo se tiñe de negro, el sol se asoma entre las nubes, el juego de colores, la espuma. Esta variabilidad y el fuerte movimiento del mar, la atmósfera mística, las formas de las rocas, han marcado profundamente la estética de mi obra.
Tu práctica parte del collage, pasa por la ilustración y atraviesa la crítica social, hasta llegar a una relación mucho más física con el paisaje y los materiales. ¿Qué provocó ese cambio de dirección?
La pérdida de mi madre y mis viajes han hecho que mi práctica se haya ido orientando cada vez más hacia el contacto directo con los elementos. Esa pérdida me marcó profundamente y me llevó a reflexionar sobre la materia y la espiritualidad, así como sobre los rituales en contacto con el agua.
La moda se construye alrededor de domar el tejido. Sin embargo, muchas de tus obras nacen de exponer tejidos a la erosión de los elementos. ¿Qué te han enseñado los materiales cuando los dejas de controlar?
Lo realmente interesante es el proceso. Es precisamente ahí donde suceden cosas que nunca había previsto; esos son los mejores momentos, es el acercamiento experimental a un terreno desconocido. Me dejo guiar por el comportamiento de los materiales y observo las relaciones que establecen entre sí. Son una fuente de inspiración muy fértil; a través de su propia esencia descubro nuevas posibilidades. Es fascinante la interrelación entre materiales naturales e industriales, como la tierra, el agua, pero también los restos de zonas postindustriales. Creo que, al inicio de los procesos creativos, en todas las disciplinas de la industria creativa ocurre algo similar en lo que respecta a la generación de ideas y los primeros pasos, antes de que comience la fase de control; lo mismo ocurre en la moda. Ese es el momento de la creación en el que me concentro para dejarme guiar por elementos no humanos.