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El Gucci de Demna Gvasalia

El 13 de marzo de 2025, Kering confirmó un rumor a través de un comunicado oficial: Demna Gvasalia es el nuevo director creativo de Gucci. Conocido por su intensa trayectoria con Balenciaga, Gvasalia tomaba el puesto para renovar un Gucci en plena transición tanto corporativa como estética.

En esta nueva era de Gucci, confluyen dos cambios importantes: el diseñador que llevó a Balenciaga de 400 a 2.300 millones de euros en facturación anual (Demna) y la directora general que, junto a Anthony Vaccarello, triplicó los beneficios de Saint Laurent hasta los 3.000 millones de euros (Francesca Belletini). Gucci está desplegando sus mejores estrategias para volver a la cima de la moda. Hoy, hablamos de su nuevo director creativo y el nuevo capítulo para la firma florentina.

Gucci by Demna Gvasalia

¿Quién es Demna Gvasalia?

El mundo creado por Demna Gvasalia (1981) en su trayectoria está más marcado por la observación (y, por supuesto, la crítica) social que por lo aspiracional. Demna no forja su moda desde el concepto de aspiración, sino desde una observación marcada por su experiencia personal en Georgia. Su biografía, trazada por el desplazamiento forzado, la migración y la experiencia de ser un cuerpo disidente, funciona como pilar para entender su trabajo creativo.

Nacido en Georgia y obligado a huir de su ciudad natal durante la guerra de Abjasia, Demna crece entendiendo la ropa como una herramienta de supervivencia: protección, pertenencia y afirmación de roles sociales. Esa lectura tan precoz y simmeliana, explica su interés por lo que él mismo ha definido como “uniformes sociológicos”: prendas que dictan jerarquías, comunican autoridad o delimitan grupos.

Antes de estudiar moda, se forma en economía. Esto último no es puramente anecdótico. En su trabajo, se entrelazan la intuición y creatividad material con la conciencia estructural: cómo se produce, cómo se vende, cómo se genera deseo. En la Royal Academy of Fine Arts de Amberes aprende a trabajar directamente sobre el tejido, el volumen y la proporción. Allí asomaban ya las constantes que delinearon toda su trayectoria: patrones y diseños instintivos, siluetas descontextualizadas y una relación fluida entre la deconstrucción y la funcionalidad.

Tras pasar por Martin Margiela y Louis Vuitton, Demna funda Vetements junto a su hermano Guram y un colectivo de amigos. El proyecto nace como una crítica social explícita y una celebración de aquellos excluidos del sector en el pasado. Sus desfiles y eventos en clubes, ropa reutilizada, patrones subvertidos y castings no normativos lo cimentaron como una voz de la divergencia en la industria. Su discurso era personal, directo y despojado de romanticismo: rechazaba la fricción del sistema de la moda tal como estaba configurado. Vetements introduce una estética postsoviética, brutalista, Bauhaus y deliberadamente incómoda, que reconfigura el lenguaje del lujo contemporáneo y traza todavía sus influencias actuales.

Su paso por Balenciaga marcó a toda una generación, creando una nueva estética streetwear y disidente inconfundible. Aquí, su vocabulario personal se amplificaba. Demna exploró la herencia de Cristóbal Balenciaga de formas inesperadas, sometiéndola a una cierta tensión. Su Balenciaga era reconocible por la sastrería excesiva, sneakers gigantescas y piezas cotidianas llevadas a sus máximos límites técnicos y conceptuales. Su década al frente de la maison le devolvió un aire deliberadamente provocativo que no se veía desde la era de McQueen.

Su nombramiento en Gucci es algo estratégico por parte de la casa florentina. Demna es un editor cultural de alto nivel, trabajando desde el cuestionamiento social y escuchando a la juventud.

La primera colección de Demna para Gucci: La Famiglia

El 22 de septiembre de 2025, Gucci nos sorprendía acaparando la atención mediática con la primera colección de Demna. Lanzar su debut el día antes de comenzar la Semana de la Moda de Milán no fue casualidad. Fue un dispositivo perfecto para lograr la atención de los medios en esta nueva era de Gucci. Titulada La Famiglia, no es una colección en sentido tradicional, sino una ventana al mundo de Demna para Gucci. El primer acto de Demna adopta la forma de un álbum familiar: un lookbook que nos recuerda a un archivo vivo, como previo al desfile de febrero de 2026. La pregunta que se plantea es la siguiente: ¿quién es hoy Gucci? ¿Qué espacio ocupa su identidad en el imaginario colectivo?

La respuesta de Demna se construye a través de arquetipos. Figuras casi literarias, como personajes de un cuento, dan vida a los looks de la colección con nombres como Miss Aperitivo, La Cattiva, La Bomba, L’Influencer o La Incazzata. Cada personaje representa una faceta, una actitud propia de Gucci y las multitudes que contiene. Cada personaje condensa un modo de habitar el lujo, y juntos componen una genealogía nueva para Gucci con nuevos caminos por explorar. No hay una jerarquía clara ni planteada: hay espectáculo, diversión, humor, ironía y una opulencia propia de la casa. La campaña, fotografiada por Catherine Opie, funciona como otro recurso narrativo de esta nueva historia: retratos frontales donde la moda representa identidades coherentes pero distintivas. El punto álgido de la campaña fue un cortometraje presentado durante Milan Fashion Week. The Tiger está dirigido por el ganador del Oscar Spike Jonze y Halina Reijn, y protagonizado por caras como Demi Moore y Kendall Jenner

En términos formales, Demna trabaja desde el oxímoron. Aparecen dispuestas en un mismo look diferentes eras de la casa, traducidas al lenguaje de Gvasalia. Plumas de marabú, símbolo de la era Michele, aparecen despojadas de barroquismo, aplicadas a caftanes y abrigos ochenteros. El minimalismo formal convive con el recuerdo del Gucci más sensual de los noventa: cuero negro, transparencias, gabardinas de piel y formas ajustadas que dibujan el cuerpo. El casting recupera caras famosas y favoritos del diseñador, desde Mariacarla Boscono hasta Alex Consani.

La noche parece el escenario dominante. Se desvanece el Gucci diurno, ecuestre o quiet, y emerge una estética de dolce vita contemporánea: lentejuelas, animal print, hombreras marcadas, minivestidos y joyería statement. En paralelo, los códigos históricos funcionan como un punto de anclaje reconfortante. El icónico bolso Gucci Bamboo 1947 reaparece redibujado, el Horsebit se desplaza del calzado a detalles y a joyería, vuelve el estampado Gucci Flora y el GG Monogram se vuelve protagonista. La logomanía nos habla de un pasado icónico, y nos augura una nueva era para la casa.

Generation Gucci: el desfile que no ocurrió

La colección de pretemporada de Demna para Gucci nos sumergía en un nuevo estrato del mundo de Gvasalia. No hay que olvidar que Gvasaglia nace en los 80, llegando a vivir de pleno el Gucci de Tom Ford. En esta colección, esta vivencia y añoranza se ven plasmadas como flashes de un desfile que nunca llegó a ocurrir. 

Si La Famiglia se planteaba como retrato colectivo con arquetipos, temperamentos, una “familia” como mapa, Generation Gucci cambia de panorama. La segunda entrega de Demna para Gucci llega también en formato lookbook, pero esta vez se presenta como si fuera una crónica de un desfile imaginario: un show histórico “que nunca pasó”, fotografiado por el propio diseñador. La mezcla de imágenes y recursos de la era Tom Ford, una de las eras más celebradas en moda, apela a un sentido de familiaridad y rebeldía en la casa. 

Algunos de estos recursos son el potente foco creando claroscuros, el fondo oscuro, siluetas sugerentes y pensadas para la noche, sastrería afilada sobre piel, acabados satinados, escotes pronunciados y gafas aviador. A ese pilar central nostálgico se le superponen recursos históricos de la casa: señas setenteras (ante, pañuelos ecuestres, blusas con lazo) y una serie de elementos contemporáneos que establecen el Gucci de Demna como un continuum que trasciende la temporalidad. El Gucci de Demna es presente, pasado y futuro. No se decanta por uno solo, sino que transita la continuidad con cada propuesta. La colección, de sus propias notas, se enmarca como una investigación de códigos de archivo, combinando “generaciones” de producto e imagen en una sola forma estética. 

Los tejidos seleccionados apoyan la idea de pasado y decadencia que Gvasalia domina en su trabajo: seda, ante, pelo, plumas y shearling sobre bases y forros transparentes, abrigos statement de construcción ligera. Demna lo formula sin rodeos y con su propio lenguaje: para él, el lujo se mide en comodidad y ligereza, no en constricción. 

El cierre lo marcan al más puro estilo “Demna-fied”: bailarinas para hombre inspiradas en las maletas Gucci Valigeria, mocasines con tachuelas y un Jackie 1961 reimaginado junto al regreso del bolso Gucci Dionysus. Si bien La Famiglia reordenaba el ADN de Gucci en forma de arquetipos, Generation Gucci lo plantea de otra forma: un mix emocionante y menos irónico que genera anticipación para su desfile de febrero.

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