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Mujeres influyentes de la moda: Francesca Bellettini

Cada 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer nos invita a observar las industrias desde lo estructural. La moda ofrece un contraste particularmente significativo. Según datos de FashionUnited, el mercado global del sector se divide en un 53% de moda femenina, un 31% masculina y un 16% infantil. En términos económicos, el segmento femenino representa el mayor volumen del negocio, con un valor estimado de 1.128,8 mil millones de euros a nivel mundial (2025).

No obstante, el poder comercial no refleja los niveles directivos. Alrededor de solamente el 14% de los puestos ejecutivos en las mayores empresas están ocupados por mujeres, pese a que entre el 70% y el 80% de la fuerza laboral de la industria sea femenina. En este contexto, figuras como Francesca Bellettini resultan especialmente significativas.

Puede que su nombre no sea tan reconocible como el de Miuccia Prada, Rei Kawakubo o Mary Kate y Ashley Olsen. Sin embargo, su trabajo en la industria ha creado algunas de las firmas y momentos más memorables del siglo XXI. Desde 1999, Francesca Bellettini ascendería para convertirse en una de las figuras ejecutivas imprescindibles del lujo. Hoy, te contamos su historia.

Powerful Women In Fashion: Francesca Bellettini

Conociendo a Francesca Bellettini

Francesca Bellettini nació el 18 de abril de 1970 en Cesena, una ciudad del norte de Italia alejada de los epicentros de la moda. Su entorno familiar tampoco pertenecía al sector, pero sí fue influyente en su trayectoria: su padre trabajaba como contable en una serrería y su madre era directora de escuela. Su distancia inicial respecto al sector resulta particularmente relevante, puesto que a diferencia de muchos ejecutivos de la industria, su visión surgiría de una formación estrictamente empresarial.

Bellettini estudió Administración de Empresas en la Universidad Bocconi de Milán, una de las escuelas de negocios más influyentes de Europa. Desde el comienzo, sus intereses se encaminaron hacia las finanzas. A mediados de los noventa, comenzaba su carrera en Londres como investment banker, trabajando para firmas reconocidas como Goldman Sachs International, Deutsche Morgan Grenfell y Compass Partners. Este periodo le otorgaría una experiencia poco habitual en la industria: habilidades profundas en análisis financiero, lectura estratégica de mercados y una inmensa comprensión de los entresijos de grandes corporaciones, todo previo a su contacto con la industria textil.

El gran cambio hacia la moda llegaba en 1999. Mientras trabajaba en Deutsche Morgan Grenfell, conoció a Patrizio Bertelli, CEO y heredero del grupo Prada. Este le propuso incorporarse al área de planificación y desarrollo del grupo, y así surgía su primer contacto directo con la estructura interna de una gran casa de lujo. En Prada, comenzó a familiarizarse con el delicado equilibrio entre imagen, creatividad, producto y el aspecto business que trasciende el sector.

Posteriormente, Bellettini asumiría el cargo de Operations Manager en Helmut Lang, una firma de ready-to-wear de gran relevancia cultural en los noventa. Allí, en un entorno de menor escala, pudo acercarse a un segmento más experimental dentro del prêt-à-porter. Esta etapa de su carrera resultaría decisiva para entender cómo funcionan las marcas más allá de multinacionales, sobre todo cuando el área creativa y la organización empresarial trabajan más mano a mano.

En 2003, llegaba por fin al grupo Kering, entonces aún conocido como PPR. Su primer puesto fue como Strategic Planning Director y Associate Worldwide Merchandising Director de Gucci. Esta nueva posición aunaba las dos dimensiones que definirían la cima de su carrera: la habilidad de estrategia comercial global, y la creación de producto de éxito.

Cinco años después, pasaba a Bottega Veneta, donde en 2010 fue nombrada Worldwide Merchandising and Communications Director. Desde esa posición, participó en la expansión internacional de la casa, reforzando su estrategia y su presencia en mercados emergentes.

Así, una década después de su entrada en el grupo, Bellettini habría recorrido casi todos los niveles estratégicos del lujo global. Al llegar 2013, llegaría el momento decisivo: su nombramiento como Presidenta y CEO de Saint Laurent.

La cima: de Saint Laurent a Gucci

Bellettini asumiría la dirección de Saint Laurent en un momento decisivo para la maison. La casa atravesaba una etapa trascendental de transformación, marcada por el director creativo Hedi Slimane. Slimane, famoso por su éxito comercial y su amplio control creativo sobre las marcas, habría impulsado profundos cambios en su identidad visual y estratégica. Entre ellos, uno de los más debatidos: la simplificación del nombre de la marca, que pasó de Yves Saint Laurent a simplemente Saint Laurent. Lejos de una operación estética, señalaba su intención clara de reposicionar la firma dentro del lujo.

Bellettini comprendió rápidamente que su desafío no era exclusivamente creativo. Su primera tarea sería consolidar la nueva identidad desde el aspecto business. Bajo su liderazgo, vivió una considerable reestructuración para reforzar la comunicación entre producto, prensa y distribución. Su estrategia, marcada por una experiencia privilegiada en distintas posiciones, se apoyaba en una filosofía recurrente de Bellettini: cuando el posicionamiento de una marca es claro, el resto de decisiones se alinean de forma orgánica.

El crecimiento con Bellettini y Slimane fue rápido y sostenido. En pocos años, Saint Laurent superaría la barrera de los mil millones de euros (en su primer año, los ingresos aumentaron en un 27%). Así, YSL se convertía en una de las casas con mayor crecimiento dentro de la cartera de Kering. La expansión se apoyaba en varios pilares fundamentales: una lectura alineada con el mercado global, el desarrollo de categorías clave como la marroquinería, y una estrategia comercial muy equilibrada entre creatividad y rendimiento financiero.

Sin embargo, el verdadero test llegaba en 2016, cuando Slimane abandonaba la dirección creativa de Saint Laurent. En aquel entonces, Bellettini eligió rápidamente a Anthony Vaccarello como su sucesor. Vaccarello era por aquel entonces un joven diseñador que llevaba 4 años mostrando sus colecciones en París, con una estética rock & roll juvenil que sería clave en Saint Laurent.

La decisión resultó increíblemente acertada. Saint Laurent mantuvo una trayectoria ascendente durante la siguiente década, llegando a triplicar el crecimiento anterior hasta 3.3 mil millones de euros. Este rendimiento consolidaba a Bellettini como una de las ejecutivas más influyentes del lujo. En 2023 fue ascendida a Deputy CEO de Kering, convirtiéndose en responsable general del desarrollo de las marcas del grupo. Desde esa posición supervisó casas como Gucci, Bottega Veneta, Balenciaga o Alexander McQueen.

Dos años más tarde, en septiembre de 2025, el grupo anunciaba su nombramiento como President y CEO de Gucci. La decisión llegaba en un momento complejo para la casa italiana, paralelo al debut de Demna Gvasalia. Desde entonces, sus responsabilidades se han enfocado en resolver una desaceleración comercial que afectaba al desarrollo de la casa. Pero para Bellettini, suponía también un regreso simbólico: dos décadas después de su primer puesto en Gucci, volvía para liderar la mayor marca del grupo y encarar una nueva etapa de reconstrucción, con una incalculable trayectoria en su camino.

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