Francesca Bellettini nació el 18 de abril de 1970 en Cesena, una ciudad del norte de Italia alejada de los epicentros de la moda. Su entorno familiar tampoco pertenecía al sector, pero sí fue influyente en su trayectoria: su padre trabajaba como contable en una serrería y su madre era directora de escuela. Su distancia inicial respecto al sector resulta particularmente relevante, puesto que a diferencia de muchos ejecutivos de la industria, su visión surgiría de una formación estrictamente empresarial.
Bellettini estudió Administración de Empresas en la Universidad Bocconi de Milán, una de las escuelas de negocios más influyentes de Europa. Desde el comienzo, sus intereses se encaminaron hacia las finanzas. A mediados de los noventa, comenzaba su carrera en Londres como investment banker, trabajando para firmas reconocidas como Goldman Sachs International, Deutsche Morgan Grenfell y Compass Partners. Este periodo le otorgaría una experiencia poco habitual en la industria: habilidades profundas en análisis financiero, lectura estratégica de mercados y una inmensa comprensión de los entresijos de grandes corporaciones, todo previo a su contacto con la industria textil.
El gran cambio hacia la moda llegaba en 1999. Mientras trabajaba en Deutsche Morgan Grenfell, conoció a Patrizio Bertelli, CEO y heredero del grupo Prada. Este le propuso incorporarse al área de planificación y desarrollo del grupo, y así surgía su primer contacto directo con la estructura interna de una gran casa de lujo. En Prada, comenzó a familiarizarse con el delicado equilibrio entre imagen, creatividad, producto y el aspecto business que trasciende el sector.
Posteriormente, Bellettini asumiría el cargo de Operations Manager en Helmut Lang, una firma de ready-to-wear de gran relevancia cultural en los noventa. Allí, en un entorno de menor escala, pudo acercarse a un segmento más experimental dentro del prêt-à-porter. Esta etapa de su carrera resultaría decisiva para entender cómo funcionan las marcas más allá de multinacionales, sobre todo cuando el área creativa y la organización empresarial trabajan más mano a mano.
En 2003, llegaba por fin al grupo Kering, entonces aún conocido como PPR. Su primer puesto fue como Strategic Planning Director y Associate Worldwide Merchandising Director de Gucci. Esta nueva posición aunaba las dos dimensiones que definirían la cima de su carrera: la habilidad de estrategia comercial global, y la creación de producto de éxito.
Cinco años después, pasaba a Bottega Veneta, donde en 2010 fue nombrada Worldwide Merchandising and Communications Director. Desde esa posición, participó en la expansión internacional de la casa, reforzando su estrategia y su presencia en mercados emergentes.
Así, una década después de su entrada en el grupo, Bellettini habría recorrido casi todos los niveles estratégicos del lujo global. Al llegar 2013, llegaría el momento decisivo: su nombramiento como Presidenta y CEO de Saint Laurent.